martes, 28 de enero de 2014

RESTOS MATERIALES DE LA PRESENCIA JUDÍA EN LA CIUDAD DE JAÉN


 RESTOS MATERIALES DE LA PRESENCIA JUDÍA EN LA CIUDAD DE JAÉN

En frente del Pilar del Arrabalejo se encontraba el cementerio judío.




La Sinagoga

       En el Real Monasterio de Santa Clara de Jaén,  la fachada trasera que da a la calle de Santa Cruz  presenta un pequeño trozo de muro que sobresale del resto y que muestra un corte muy irregular. Éste viene identificándose con el único vestigio que habría sobrevivido de la antigua Parroquia de Santa Cruz, anterior sinagoga en tiempos medievales. La existencia de esta sinagoga queda demostrada gracias a un documento de 1413 emitido por el Cardenal de Montearagón, referido a un pleito de las monjas de Santa Clara con la nueva iglesia de Santa Cruz que se señala como antigua sinagoga y de la que se indica que estaba situada al otro lado del refectorio del convento.

       Se desconoce la fecha exacta en que la sinagoga se vio obligada a transformarse en templo cristiano pero tradicionalmente se establece como la más probable los últimos años del siglo XIV, cuando se desataron los progroms más violentos.


       En el siglo XIX, Santa Cruz se cerró al culto definitivamente y el convento amplió su fábrica hasta quedar como en la actualidad. 

Sobre la Iglesia de San Andrés

Sobre la Iglesia de San Andrés

       En el año de 1971, don José Chamorro en su “Guía artística y monumental de la ciudad de Jaén” expresaba acerca de la iglesia de San Andrés que los arcos mudéjares de sus naves “… evocan el recuerdo de Santa María la Blanca y que, apreciados por distinguidos hebraístas, han afirmado que sin duda tienen su origen en algún edificio judío, principalmente sinagoga”.

       Posteriormente, los Historiadores del Arte don Pedro Galera y Luz de Ulierte, magníficos conocedores y estudiosos del Patrimonio Artístico de Jaén, se hicieron eco también de esta posible vinculación de San Andrés con una sinagoga.

       El Historiador don Luis Coronas y el Arqueólogo don Vicente Salvatierra, ambos máximos especialistas en el período histórico de que tratamos, en cambio, descartan tal posibilidad argumentando las siguientes razones de peso: Por una parte, está documentada la existencia de la Iglesia de San Andrés ya en el año 1311, momento en que los reyes cristianos aún se mostraban tolerantes con los judíos por lo que no es probable que les arrebataran su sinagoga para la construcción de un nuevo templo cristiano.

       Por otra parte, la entrada principal de la Iglesia de San Andrés se abre a una calle  que en época medieval quedaba fuera del espacio físico de la judería y además se trataba de una de las vías principales que conectaría directamente la ciudad con una de las puertas de la muralla - la Puerta de Baeza - por lo que resulta impensable que el poder dominante, islámico primero y cristiano después, permitiera a la minoría judía acceder a su sinagoga desde este punto.  Este argumento cambiaría si se descubriera que en aquellos tiempos, la puerta principal de la iglesia de San Andrés no tenía el mismo emplazamiento que en la actualidad sino que se ubicaba en otra calle que sí quedara dentro del espacio físico del barrio judío. Pero esta es una cuestión que de momento se nos escapa.


       Don Rafael Cámara, Presidente de la Asociación Cultural “Iuventa” defiende   la postura de que San Andrés sí fue una sinagoga inicialmente. Para ello se basa en un cúmulo de coincidencias sobre dicha iglesia que, contextualizadas en un marco físico que linda con la antigua judería gienense, se convertirían para él en indicios también de peso para justificar su origen como templo judío. Así, para el sr. Cámara, estas coincidencias-indicios serían: una entrada principal mucho más sencilla que el resto de iglesias históricas de la ciudad (las sinagogas presentan accesos muy sencillos); la puerta de entrada no queda frente al altar mayor (las sinagogas nunca tenían la puerta de entrada frente a la orientación del templo para que al salir de la misma no se diera nunca la espalda a la Torá); la orientación del templo hacia el este; el pavimento interior del templo a un nivel inferior al de la calle (las sinagogas solían situarse por debajo del resto de templos cristianos); la similitud artística de la planta del templo con las iglesias de Santa María la Blanca, de Toledo, y la Iglesia del Corpus Christi  de Segovia, ambas inicialmente sinagogas; la presencia de un patio que recordaría los patios de acceso de las sinagogas; la denominación popular antigua de la actual calle del Rostro como la calle “de las Escuelas” por la presencia del colegio de San Andrés (pero que para Rafael Cámara serían reminiscencias de la presencia en el mismo lugar de la yesibah o centro de estudios religioso judío que habría unido a la sinagoga);  entre otras.

La Yad

La Yad

       La palabra Yad significa en hebreo “mano” y así es como los judíos denominan al puntero con el que el rabino sigue la lectura de la Torah para evitar el contacto directo de ésta con el cuerpo humano, una forma de evitar la “contaminación” del libro sagrado con sustancias impuras.

       En las excavaciones arqueológicas  realizadas en el solar ocupado hoy por la Casa de las Artes “Sabetay d’Jaen” (Universidad Popular), en el corazón de la judería, se descubrió uno de estos punteros en la bodega de una casona del siglo XIV, aunque su identificación no está aún del todo clara. Para unos especialistas podría tratarse de un adorno para el pelo y para otros se ajusta a lo que sería un puntero judío o yad. El objeto en cuestión parece estar realizado en marfil, aparece labrado en su parte superior con 7 círculos concéntricos y presenta una pequeña hendidura de sujeción, como para quedar colgando de algún punto (¿del libro de la Torá?)


         El descubrimiento de este objeto, claramente asociado a la religión judía, demostraría la presencia de judíos (conversos aparentemente) en la ciudad de Jaén aún después de la expulsión de 1492 y refutaría la identificación tradicional de este barrio como la verdadera judería de Jaén.

El Coro de la Catedral

El Coro de la Catedral

       La sillería del coro de la Catedral se ejecutó a lo largo del siglo XVI, añadiéndose algunos elementos en el siglo XVIII. Por su similitud con la de la Catedral de Burgos, podría pensarse en el escultor Felipe Bigarny como autor de su traza. En ella trabajaron
en sus inicios Gutierre Gierero, Juan López de Velasco y Jerónimo Quijano y más tarde, en la época barroca, lo hicieron Julio Fernández y Miguel Arias.

       Sus relieves decorativos muestran imágenes de santos y escenas bíblicas del Antiguo y del Nuevo Testamento, es decir, escenas de la historia del pueblo judío.

       A lo largo de la historia, el arte ha creado un estereotipo del aspecto físico que tendría un judío para ayudar fácilmente a su identificación: rostros con nariz aguileña, mentón pronunciado y, en numerosas ocasiones, rostros de semblante feo y desagradable, para que el espectador los asociara rápidamente con  algo casi maligno que había que rechazar. Muchas de las representaciones de judíos que aparecen en la sillería de la catedral participan de estos estereotipos.

       Pero más allá de estas “estampas de judíos” predeterminadas, el coro de Jaén nos muestra  cómo eran sus vestimentas, no en la Palestina de Jesús, sino en el Jaén de principios del siglo XVI cuando se hicieron las sillas corales. Y nos enseñan también los sambenitos de los condenados por la Inquisición y  las características rodelas que los judíos estuvieron obligados a llevar, impuestas por leyes reales y normas de la Iglesia desde época medieval. Las rodelas eran pequeños trozos de tela de forma circular, de color rojo o amarillo, que se colocaban en el hombro, sobre el vestido o sobre la capa, como una marca o distintivo de su condición de judíos.   

       Especialmente interesantes resultan los relieves que narran las escenas del Nuevo Testamento. Así, en las escenas de la Circuncisión y la Presentación de Jesús en el Templo, el rabino que oficia la ceremonia porta en su cabeza una mitra de obispo, “error” intencionado para indicar de forma didáctica al espectador cristiano su condición de máxima autoridad espiritual, aun cuando  se tratase de otra religión.

        La escena de Jesús expulsando a los mercaderes del Templo es, sin duda, una de las más interesantes, pues nos muestra al mismo tiempo un personaje que porta el sambenito y otro que lleva la rodela. Igualmente, en la escena de Judas cogiendo el dinero por el que ha traicionado a Jesús y en la tabla nº 44 del Antiguo Testamento, otros dos personajes llevan sobre sus capas la rodela.

       Las tablas que desarrollan la Pasión de Cristo, cambian en numerosas ocasiones a los soldados romanos por figuras de judíos: la flagelación, poniéndole la corona de espinas, escupiéndole y abofeteándole, presentándolo al pueblo para que eligiera entre Él y Barrabás, en el episodio de Pilatos lavándose las manos, en el via-crucis, crucificándolo y sorteándose la túnica y hasta el mismísimo soldado que le dio la lanzada se transforma en un auténtico sefardí.


       Finalmente, la tabla nº 68 del Antiguo Testamento muestra al Gran Rabino (nuevamente con mitra de Papa) en el interior del Templo de Jerusalén, junto a la Menorah o candelabro de siete brazos, símbolo bíblico por excelencia del judaísmo. 


El Friso gótico de la Catedral

                                                  El Friso gótico de la Catedral

       La fachada trasera de la Catedral, orientada hacia la calle de Valparaíso o “callejón de la mona”, está recorrida en toda su longitud por una moldura de estilo gótico florido fechada hacia finales del siglo XV y principios del siglo XVI y atribuida al cantero Enrique Egas. Poco más podríamos añadir a tenor de la documentación escrita de la época que se ha conservado al respecto.

       El profesor gienense don Emilio Luis Lara López, doctor en antropología, ha estudiado la cenefa durante varios años y según su criterio tendría la siguiente interpretación: Para el profesor Lara López,  la popular “mona” de la catedral representaría al judío sedente, figura que abre un discurso antisemita de advertencia al cristiano medieval, para que éste no caiga en la tentación de judaizar  e incluso para invitar a los propios judíos a la conversión como medio de rechazar al maligno y alcanzar la salvación.



       Así  contextualizados, los diferentes elementos decorativos  que recorren la cenefa se interpretan como símbolos judíos (figuras de cerdos que aludirían a los “marranos”, es decir, a los judeoconversos tal y como se les llamaba en aquella época), cristianos (granadas que simbolizarían la Iglesia; una gárgola con posible forma de pelícano y espigas de trigo que representarían la eucaristía; conchas que significarían el bautismo, la conversión, etc.) e inquisitoriales (figuras humanas y animales atadas a unas ruedas en llamas que podrían representar a los conversos penitenciados, condenados a la hoguera por la Inquisición).     

jueves, 21 de noviembre de 2013

Introducción al judaísmo


En la segunda entrada de este blog, empezaremos a introducirnos en la cultura judía. De esta forma, podremos entender mejor a estos antiguos habitantes de Jaén y sus costumbres y cultura.

INTRODUCCIÓN AL JUDAÍSMO

El judaísmo es la religión monoteísta más antigua, junto con el cristianismo y el islam. Se trata de la religión monoteísta con menor número de fieles y de la que nacen las otras dos.El judaísmo no es sólo una religión, sino que también es una cultura, un pueblo. Los judíos consideran el judaísmo como la cultura, religión y tradición de un pueblo específico.

El judaísmo cree en un único Dios, el Dios de Abraham, Yahvé y su práctica se basa en las enseñanzas de la Torah (también llamada Pentateuco), compuesta por cinco libros que formarán parte del Antiguo Testamento del cristianismo. Este Dios único habría creado el universo y les habría revelado los Diez Mandamientos y la Torah. A parte de la Torah, encontramos un compendio de la tradición oral llamado Mishná, que posteriormente sería la base del Talmud (discusiones de rabinos) y otro compendio de leyes que será la Ley Judía o Halajá.



El judaísmo se basa en el Tanaj (lo que los cristianos llaman Antiguo Testamento), compendio de 39 libros que cuenta la historia del hombre y de los judíos e incluye también preceptos religiosos, morales y jurídicos; filosofía, profecías y poesía, entre otros. Sus cinco primeros libros son considerados sagrados, y son leídos los días lunes, jueves y sábados, lo que le ha valido al pueblo judío el nombre de «Pueblo del Libro».

La plegaria más solemne de la religión judía, que plasma la esencia misma de la creencia monoteísta, aparece en el quinto y último libro de la Torá: "Oye, Israel, el señor es nuestro Dios, el señor es Uno". Los creyentes la recitan dos veces por día, en las oraciones matutinas (Shajarit) y de la noche (Arvit).

Los dos símbolos más importantes de la religión judía son, sin duda, la estrella de David y el candelabro de siete brazos. La vida judía se rige por este candelabro basado en la combinación del ciclo mensual lunar y del año solar.


 El culto judío se realiza en la sinagoga, que también sirve como lugar de reunión y encuentro comunitario. Cabe destacar los restos del Templo de Salomón que se encuentra en Israel. Es allí, en estos restos, donde se encuentra el famoso Muro de las Lamentaciones.



La festividad judía más venerada es el Shabat (sábado), sólo superada en solemnidad por el Yom Kipur o fiesta del Perdón. 

El judaísmo moderno se adhiere a la Torah y al Talmud, que contienen las principales tradiciones judías. Así, hay distintos tipos de judíos:

  • Ortodoxos: los más antiguos y conservadores que se remontan a Palestina y Babilonia.
  • Reformados (también llamados liberales o progresistas): son lo contrario de los ortodoxos y datan del siglo XVIII en Alemania. Están a favor de la asimilación y la integración cultural.
  • Conservadores: se sitúan como la posición intermedia entre ortodoxos y reformados




miércoles, 30 de octubre de 2013

Presentación

En esta primera entrada el grupo de judaísmo 2 quiere hacer una pequeña presentación de la organización del grupo y el tema que vamos a desarrollar.

¿Quién forma parte del grupo?
- Cristina Carrillo Gómez 2ºC nº 6
- Cristina Fábrega Heredia 2º C nº 12
- Lourdes Morales Hervás 2ºC nº 26
- Virginia Sánchez Martínez 2ºC nº 30

¿Qué queremos saber?

Queremos investigar la influencia del judaísmo en Jaén y sus pueblos circundantes. De esta forma analizaremos su cultura, su presencia en estas ciudades y pueblos y su actual influencia.

¿Cómo vamos a organizarnos?

- Virginia Sánchez se encargará de introducirnos a la cultura judía.
- Cristina Carrillo investigará la influencia del judaísmo en Jaén.
- Cristina Fábrega investigará la influencia del judaísmo en los pueblos circundantes.
- Lourdes Morales comentará la situación y la influencia del judaísmo en la actualidad.